Noviembre 2016: Dia de la memoria de la Facultad de Ingenieria de la UBA ?>

Noviembre 2016: Dia de la memoria de la Facultad de Ingenieria de la UBA

CRÓNICAS POÉTICAS DEL TERCER MILENIO

Noviembre 2016

Por José Muchnik

 

Muestrario de hechos verídicos, otra mirada sobre los tiempos presentes para los habitantes del futuro 

Nota bene: Por esas cosas de la vida el cronista que también había sido, en otra vida, presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería La Línea Recta (1968-1970), fue invitado a pronunciar algunas palabras en el acto de la Comisión de la Memoria de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires el día 29 de Noviembre, fecha aniversario que marca la desaparición, en el año 1974, de Daniel Winer, primer estudiante desaparecido de dicha facultad. De ahí que la crónica de este mes tenga una tonalidad particular, pues me pareció interesante poner en conocimiento de los habitantes del futuro los hechos sucedidos en un país llamado Argentina en los umbrales del tercer milenio. Soy consciente que desde las coordenadas espacio-temporales en que ustedes habitan esto les parecerá increíble, por eso antes de iniciar la transmisión declaro decir la verdad, nada más que la verdad.

Para ustedes hablo, para los que no me escuchan

No memoria digital que un clic anárquico o un virus inesperado pueden borrar para siempre del disco duro. Memoria no medida en megas o en gigas, los campeones Apple o Microsoft no han podido domarla, esta memoria no almacena datos, los transforma en pulsaciones de sangre bombeadas al corazón de la historia, irrigando todo, también mármoles y columnas de Paseo Colón 850. Entonces todos vuelven, “como si nada”, Saulito el rubio con sus convicciones suaves, Jorge Montero la mirada en rebeldía, el Jaio Ernesto la bondad a cuestas… vuelven todos “como si nada”, Susana, Daniel, Mauricio, Guillermo, el Turco Lelel… Claro, ustedes no los conocieron, ustedes, jóvenes estudiantes de ingeniería que no leen estas líneas, ni escuchan estas palabras, para ustedes escribo, para ustedes cuento, pues el mundo, el país, la facultad, necesitan ser contados, es necesario para habitarlos.

Treinta mil desaparecidos, algunos cuestionan cifras, lo que importa es la esencia, embarazadas torturadas, niños robados vendidos, mujeres y hombres tirados al mar… entre argentinos, entre vos y yo, entre nosotros, debe ser contado, este relato es parte de nuestro libro sagrado, nuestra biblia, debemos aún aprender a escribirla, a leerla, para que palabras no se enfríen, para que Memoria siga entibiando Historia. Memoria vegetal, que vuelve en troncos, nervaduras, flores. Memoria brasa combinando índices de radiación y convección, alimentando fraternidades sin necesidad de termocuplas. Ustedes, jóvenes estudiantes que no me escuchan, saben de lo que hablo. Memoria rueca que no cesa de hilar, fibras que desafían todas las teorías de la resistencia de materiales. Invisibles, impalpables, capaces de soportar el edificio de la sociedad. Por eso estamos aquí, para seguir tejiendo, sobre todo con ustedes, con los que no están presentes en este acto, pues el entramado social debemos tejerlo entre todos, poco importa si el factor K o el factor M les da negativo o positivo.

¿Qué tiene que ver esto con la ingeniería? te preguntas con razón. Te cuento, nosotros los viejos vizcachas de esta facultad, los que a veces si prestas atención puedes escuchar bajo el piso de las aulas, en épocas que no conocían notebooks, internet o celular, hemos quemado muchas velas debatiendo sobre el rol de la ingeniería, la relación entre ciencia y tecnología, entre tecnología y sociedad… Épocas no tan distantes en años, que las grandes transformaciones de las últimas décadas presentan como remotas. ¡Cosa de Mandinga! El debate no sólo sigue siendo actual ¡Ganó en actualidad! El progreso acentúa el rol capital de la selección, creación de tecnologías: informática, robótica, genética, nano partículas… plantean nuevos y esenciales interrogantes éticos y sociales. Elegir tecnología es también elegir sociedad, siempre lo fue así, desde que inventamos el fuego, la agricultura, el arco de medio punto o la máquina de vapor. El ingeniero del tercer milenio se sitúa, quiera o no quiera, lea o no estas palabras, frente a nuevos desafíos sociales, económicos, ambientales. Minería, transporte, comunicaciones, planeamiento urbano… elegir tecnología será elegir sociedad. Ya no hay modelos pre moldeados, se hará modelo al andar, la época nos pide pensar sin límites de altura.

Entonces nada fue en vano, “todo esto”, esta Memoria, este temblor, estas lágrimas, tienen que ver, tienen mucho que ver con hiperconductores, modelos de simulación o nuevas aleaciones. Nada fue en vano, toda juventud en erupción desborda la copa, se equivoca, puede salpicar de manera imprevista, pero una cosa debe quedar clara, nuestros compañeros desaparecidos no fueron terroristas antipatria, fueron estudiantes de ingeniería, comprometidos con su tiempo y su país.

Cuarenta años después, mi país y el mundo no evolucionaron como jóvenes lo habíamos imaginado, las tristezas son mayores que las alegrías, razón de más para seguir en la brecha, seguir sembrando humanidad frente a los predicadores del odio, seguir bregando por una sociedad más justa pese a todo.

Antes de despedirme de ustedes, de los que no están en este acto y de los aquí presentes, insisto ¿Qué más bello desafío para ingenieros que el de construir puentes? Puentes entre generaciones para que dialoguen viejos vizcachas y jóvenes ratones, puentes culturales para mayor fraternidad en el marco de la diversidad y aún puentes políticos, pese a todas las brechas debemos construir un país para todos.

Busquemos la manera de acercarnos… y también de querernos.

 

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